Y el ganador es …. And the winner is …
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Link original:Jabón de Fresa – Strawberry Soap
Cada día me gustan más los minialbums….son perfectos para unas vacaciones, una excursión, o cualquier tema para el que tengas muchas fotos…¿cuál eliges para un LO?, pues mejor eliges varias y haces un mini.
Hacía mucho que tenía la estructura de este album…desde Navidad, buffff, y nunca me decidía a hacerlo, y al volver de vacaciones, me decidí a elegir una foto de cada uno de la familia y decorarlo.
Todas las páginas las forré y lijé, además a todas las páginas y todos los tags les hice un dibujo a mano alrededor (un doodling, ¡me encantan!); después solo queda decorar…rubons, título, crónicas, flores…..¿he dicho sólo????? bueno, en realidad dan trabajo ¿eh?…
En cada tag están las características de cada miembro de la familia, en esto me han ayudado todos, cada uno de nosotros escribimos en un papel lo que nos gustaba de cada uno de la familia, y yo luego lo resumí en los tags. Así que el album nos describe a todos.
En fin, ha quedado muy cuco:
Material utilizado:
- Minialbum Casita de Cosmo Cricket
- Papeles de October Afternoon, Pink Paislee, Jenni Bowlin, SEI
- Abecedario autoadhesivo de Pink Paislee
- Transparencia de Hambly Screenprints
- Troquelado de vinilo de Maya Road
- Rubons de Gaïa, Daisy’s y Pink Paislee
- Stickers de vinilo de Scrapworks
- Strass autoadhesivo de Kaiser
- Flores variadas (scrápate, prima…)
- Gemas acrílicas de Paper Chaise
- Ojales de We aRe Memory Keepers
- Rotulador de gel blanco de American Crafts
- Fibras y cintas de mercería
- Rotulador blanco para acetato de ZIG
Link original:Mini Album Casita
Italiano para principiantes
Pesto y no pisto
Qué mejor modo de volver de Italia que preparar unos panes salados con pesto. La receta de la masa es básicamente un pan de mantequilla hojaldrado; el relleno es un pesto en el que, por motivos obvios, no he querido precisar las cantidades utilizadas para que cada cual las adecúe a sus gustos. Como relleno pueden usarse todos aquellos que os apetezcan: tomate seco, queso…
Sólo añadir que el hojaldrado es muy sutil y que aquellas personas a las que les apetezca probar estos panes y no tengan buenas experiencias con el hojaldre o los croissants se atrevan sin ningún peligro ni miedo a obtener un mal resultado. Es fácil.
No sé qué podrá salir de estas palabras, pues mi estado de agotamiento es tal que entre el resfriado (¿gripe?), el sueño y el trabajo estoy como cuando se tienen las horrorosas pesadillas febriles y te despiertas con sudores en medio de la noche. No me responsabilizo de aquellas palabras que puedan emanar de esta calada sin filtro.
Días de resaca
La vuelta es dura. La vuelta a los problemas del día a día, a las peticiones y a l@s ladrones de (mi) tiempo, al “puedes…” y al “tenemos que…” El trabajo es lo mejor, 35 minutos en el coche para mí solito, la ida y la vuelta.
Estos días son como la parte negativa de la infancia, los días sin sustancia y de juegos para “pasar el tiempo”. Porque yo soy un animal activo, de inquietudes. Lo que menos soporto son los días iguales, sin pisada, en los que no aprendo nada y el tiempo es perdido por definición. Es un horror esa sensación de ver pasar los días inútiles y dejar de hacer todo aquello que me llena, empezando por abrir un libro, aunque fuese de cocina.
Los pocos días de resaca eran perdidos. Ahora es igual, pero sin pájaros merodeando por la cabeza y con unos ojos que se cierran por cansancio. No soy de esos que se sientan en el “muelle de la bahía”, viendo los barcos pasar. Mi soledad siempre está acompañada y no me importaría que nunca me dejase solo (O. R.)
A las nueve de la mañana todavía se veía la luna. La misma cara de siempre e igual de bella. Seguí corriendo, intentando no tropezar y pensando en la pequeñez y lo bonito que sería ver la tierra desde el espacio…
Porca miseria
Maldito 19. Herida y perdón, herida y perdón. Maldito 19. ¡A la mierda! ¡Tijeras!, ¡denme unas tijeras! Si no las tienen me sirve un cuchillo de carnicero o una soga, un güisqui con soga, antes el güisqui y después la soga.
“A las 10 a dormir. Pues ya está”.
Dice: “Ahora ya veo las cosas de otro modo, sin obsesiones ni agobios”. Hasta la próxima vez, esto es, dentro de menos de una hora. ¡Bingo!
Ciao Raffaela. Dime tu “si fuera…”. ¿Si fuera un ave? Sería una urraca. ¿Y él? Un colibrí. ¿Si fuera una película? “El testamento del Dr. Cordelier”. ¿Y él? “Breve encuentro” y “La Gran Ilusión”. ¿Si fuera un libro….? “Mujercitas”. ¿Y él? “Memorias del desasosiego” y “20 poemas de amor y una canción desesperada”.
Si les dicen “voy a cambiar” no le crean, no se puede cambiar como quien se pone unos zapatos nuevos. Cambiar sirve como propósito y perdón, nada más. El resto es pura palabrería sin sustancia (gris). “De verdad, voy a cambiar”, o todavía peor, creerse distinto: “he cambiado”. Hay que estar algo ciego para no verlo, como mucho habrás engordado un par de quilos con el desayuno buffet.

¿El mejor momento? Hoy, día de vuelta. No todos los días se tiene la oportunidad de soltar adrenalina retando “de facto”, “on the fly”, a unos atletas mientras entrenan. Ellos estaban frescos, recién salidos del hotel, y yo llevaba casi una hora y media, pero no se puede decir “no” a tal atractiva sesión endorfínica. Corre que te corre a toda velocidad, subiendo y bajando puentes, esquivando a los peatones madrugadores y zigzagueando en una persecución sin meta fija. En otras situaciones se acababa a los pocos minutos, un corredor de iPod no es rival para un proyecto inacabado de atleta. Esto ya era otra cosa, el aspecto fibroso y menudo, la vestimenta, delataban a dos atletas más que a aficionados al footing. Pero con la Iglesia hemos topado, la terquedad y el amor propio de un insomne agotado puede más que cualquier entrenamiento serio. La competición es básicamente una guerra sicológica, no ganan los más fuertes y veloces, ganan los tenaces y los que son capaces de aislar su mente de su capacidad física. Querer es “casi” poder.
Aprietas los dientes y corres, cada vez más rápido, como si la meta estuviese a la vuelta de la esquina… una y otra. Corres sin pensar, corres, corres. Podrías estar así hasta que las piernas no respondan por agarrotamiento, 30 min. Antes cualquier sensato caería por el camino.
Pero no sólo ese es el secreto. La batalla sicológica está en hacer pensar que estás rendido y que te has quedado atrás. En la siguiente curva verán cómo pasas como una exhalación. Poco después harán el último esfuerzo para ponerse a tu altura, diciendo: “ciao” y girarán para disminuir la velocidad en la próxima curva.
Paseo, no corro, pero casi siempre estoy dispuesto a aceptar un reto (por lo normal contra mi propio reloj) que me conduzca a una situación de felicidad y libertad efímera.
[*] He usado aproximadamente unos 126 gr., la cantidad exacta depende de la capacidad de absorción de la harina y las condiciones ambientales.
Pesto
(1) Retiramos la primera mantequilla del frigorífico con antelación para que se reblandezca. Disolvemos la levadura en la leche. En un cuenco grande mezclamos la harina con el azúcar y la sal. Añadimos la mezcla de leche, amasamos un poco e incorporamos la mantequilla (40 gr). Al principio mezclando con una cucharada de madera durante varios minutos hasta que la masa se separe de las paredes del cuenco. Cuando se separe del cuenco y si sea manejable acabamos amasando con la mano. Es probable que no necesitemos añadir más harina.
Dejamos reposar la masa en lugar templado y sin corrientes hasta que duplique su tamaño, entre 30 minutos a una hora, si bien yo lo he dejado durante más tiempo pues he salido a correr.
(2) Pasado el tiempo rompemos la masa, alisándola en forma rectangular, la envolvemos en película de cocina e introducimos en el frigorífico para que se endurezca y pueda hojaldrarse con facilidad. El reposo debe ser de un mínimo de una hora, aprox. Si tenemos prisa también puede introducirse durante 5-10 minutos en el congelador.
Ablandamos la mantequilla restante, retiramos la masa del frigorífico y formamos un rectángulo. Extendemos la mantequilla por unos 2/3 de la masa y doblamos la parte que no tiene mantequilla sobre la que tiene, quedando ésta entre las partes que lleven mantequilla. Damos dos vueltas sencillas y volvemos a envolver en película de cocina para que podamos extenderla con facilidad antes de formar los rollitos. Yo la he dejado durante toda la noche, pues no tenía demasiado tiempo.
(3) Preparamos el pesto triturando todos los ingredientes en una batidora hasta que quede una pasta fina. El queso se añade al final. La cantidad de ingredientes es muy aproximada, dependiendo de nuestros gustos. A mí no me gusta que se note demasiado el ajo y sólo le añado medio diente, también me gusta con bastante queso parmesano y piñones. Lo mejor es probarla y modificar las cantidades según nuestros gustos a medida que lo vamos preparando.
Con un rodillo estiramos la masa en forma rectangular de modo que quede bastante fina, algo más de 2-3 milímetros, y extendemos una fina capa de pesto ayudándonos de una cuchara. Recortamos en pequeñas tiras de unos centímetros y enrollamos hasta llegar al borde. Depositamos los rollos en una bandeja cubierta con papel de hornear y dejamos que fermente hasta que doble su volumen, aprox. (¿1 hora y media?)
Pasado el tiempo lo introducimos en el horno precalentado a 200ºC y cocinamos hasta que tome cierto color y esté hecho. Recién salido del horno lo pintamos con un poco de aceite de oliva, pudiendo usar el aceite del pesto para tal fin.
Comemos calientes.
Link original:Rollitos de pesto (salados)
¡Qué ganas tenía de escrapear después de un verano de sequía escrapera!!!! y la verdad es que me ha costado, será que por mucho que yo quería, la inspiración seguía de vacaciones, pero cuando yo me empeño, no me rindo, así que, al final lo conseguí.
Utilizando la plantilla que nos proponía Irene en este mes de Septiembre en Scrápate, unos papeles preciosos de My Mind’s Eye y una foto estupenda de Ángel con los niños, al final ha quedado un página bien mona ¿no?
El papel está rasgado, tintado y enrollado. También he cosido un poco(¡con lo poco que me gusta coser me encanta el efecto!).
Para la crónica he utilizado un chipboard en forma de galleta, que he adornado con papel combinado con la página y entintado alrededor.
El título también es de chipboard, que he teñido en marrón chocolate y aparte he estampado encima con un sello de enredadera a juego con los papeles.
He utilizado también emboss para la esquina superior izquierda…
Bueno, el resultado es éste:
Material utilizado:
- Cartulina lisa aguamarina de Core’dinations
- Papeles estampados My Mind’s Eye, colección Bloom&Grow
- Flores de Prima
- Sellos acrílicos de My Mind’s Eye, misma colección
- Tinta blanca VersaColor
- Polvos emboss Aladine
- Tinta blanca Stazon
- Rotulador gel blanco y glaze de Sakura
- Tintas de Color Box
- Rotulador marrón y verde aguamarina de Stabilo
- Cinta troquelada de terciopelo autoadhesiva de We R Memory Keepers
- Abecedario de chipboard de Maya Road
- Galleta de chipboard de Creative Imaginations
Link original:Empezando….otra vez