JABON DE AFEITAR
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Deliciosas pastas con sabor a almendra y limón.
PASTAS DE LIMÓN Y ALMENDRAS
Ingredientes:
Preparación:
Batir los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. A continuación, añadir la ralladura de limón y la harina mezclada con la levadura y la almendra en polvo. Remover todo hasta obtener una masa homogénea.
Untar con mantequilla una bandeja. Hacer pequeñas bolitas y colocarlas en la bandeja, aplanándolas un poco.
Hornear las pastas en horno precalentado a 170º hasta que los bordes estén ligeramente dorados.
Link original:PASTAS DE LIMÓN Y ALMENDRAS
Seguro que muchos de vosotros nunca os habíais imaginado usar la cerveza para otra cosa que no fuera bebérosla o usarla para cocinar. Pues aquí os traigo la prueba de que podéis hacer un jabón estupendo con cerveza y además os puedo asegurar que los jabones hechos con cerveza tienen una cremosidad muy especial. Os dejo la receta para que lo probéis por vosotros mismos.
Para hacer este jabón tenéis que seguir los mismos pasos de siempre, la única variación es que hay que dejar la cerveza reposar en un recipiente durante un par de días o tres para que se vaya todo el gas antes de añadirle la sosa y si es posible que esté fría , aunque esto no es imprescindible.
Probad la receta a ver que os parece y me contáis.
Have you ever though of using beer for other than drinking it or using it for cooking? Well today I bring you proof that you can also use it to make wonderful soap with it and I can also assure you that beer soaps have a unique creaminess to them that is delicious …. Here I leave you the recipe so you can try it yourselves.
Olive Oil 400 gr
Palm Oil 250 gr
Coconut Oil 100gr
Almond Oil 100 gr
Avocado Oil 100gr
Castor Oil 50 gr
Beer 335 gr
Lye 130 gr
To make this soap you just have to proceed as always, the only variation is that you have to leave the beer in a container for two or three days for it to loose all the fizz and get totally flat before you mix it with the lye, it is also better if the beer is cold when you mix it although it is not compulsory.
Give it a try and see if you like it.
Link original:Jabón de Cerveza – Beer Soap
C.M.C.
Carboxi–metil–celulosa. Polímero semisintético excelente formador de película y geles, se utiliza como espesante y estabilizador de emulsiones.
CABITOSONIC:
Tratamiento por ondas ultrasónicas, que facilita la absorción de iones y aminoácidos disueltos en agua de mar, difundiéndolos a los tejidos celulares.
CACAHUATE:
Fruto seco que contiene ácido araquídico, aminoácidos, diastasas y almidón. Su aceite esencial es muy usado en cosmetología porque es emulsionable con facilidad, se utiliza en cremas, leches y su acción es nutritiva.
CACAO:
Semillas o habas de la especie Theobroma cacao , se usa para hacer manteca de cacao, utilizada para aliviar la sequedad y la tirantez de la piel.
CADENCIA:
Repetición de fenómenos en una forma regular
CAFEÍNA :
(Guaranina, teína, metilteobromina, trimetilxantina). Alcaloide cristalino blanco inodoro en forma de masas algodonosas o hebras largas sedosas flexibles. Se obtiene por extracción del café, té, guaraná, té paraguayo o la nuez de cola. Es un estimulante del corazón, sistema nervioso central y sistema respiratorio. Su empleo en formulaciones cosméticas no se ha comprobado para un efecto específico.
CAJA TORÁCICA:
Estructura esquelética del tórax constituida por el esternón, las costillas y las vértebras torácicas.
CALÉNDULA (CALÉNDULA OFFICINALIS) EXTRACT:
Extracto de la planta del mismo nombre. Actúa corno anti-irritante y tranquilizante.
CALÉNDULA (CALÉNDULA OFFICINALIS) OIL:
Uno de los ingredientes que lleva este bizcocho, es la mayonesa. El resultado es un bocado de chocolate, jugoso y suave al paladar.
Ingredientes:
Preparación:
Hacemos la mayonesa con los ingredientes especificados y la vertemos en un cuenco grande.
Incorporamos el resto de ingredientes y volvemos a batir hasta conseguir una masa homogénea.
Engrasamos un molde en el que echaremos la masa. Introducimos el molde en el horno, previamente precalentado a 170º, unos 45 minutos aproximádamente.
Sacamos y dejamos enfriar antes de servir.

Fuente: http://www.lacocinadeauro.com/index.php/2009/02/28/mayocake-o-pastel-con-mayonesa/
Link original:MAYOCAKE
Link original:Día Internacional contra la violencia de género
La edad de la inocencia II
(No) Es para los niños…
Nubes, malvaviscos, masmelos (marshmallow), esponjitas, jamón, sustancia, malva, bombón, carlotinas,… son otros de los nombres con los que se conoce a este dulce. Para mí son nubes o, como mucho, malvaviscos. Una tentación para el mayor comedor de chucherías a este lado del río Sar.
Esta versión no está pensada especialmente para los niños, tampoco es que se note demasiado el licor, sólo un pequeño aroma. Por si acaso, en esos casos sería mejor sustituirlo por un poco (menor cantidad) de agua de azahar o vainilla líquida, una cucharada sopera. Otro licor también le quedaría muy bien.
Últimamente me han sobrado muchas claras. Entre las del panettone y las de las yemas que le añado al puré de Teo (extraigo la clara antes de cocinar la yema) hasta me ha dado para hacer una tarta.
“Yo, he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. He visto a Caillu asar malvaviscos en la lumbre.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir” Roy Batty en Blade Runer (1982), o casi
Seis segundos, una vida…
Entro en el supermercado sobre-abastecido de productos innecesarios navideños. Mazapanes, turrones, polvorones, frutos secos, bollería, panes navideños, chocolates y chocolatinas, mantecados… toda una tentación para los ojos, un pecado para la salud y un innecesario alarde de gula. Todos caemos, llega la Navidad y sólo pensamos en llenar nuestras mesas de tal cantidad de comida que necesitaremos mucho tiempo para que pueda digerirla nuestro estómago y nuestro bolsillo.
En el otro lado de la balanza está la realidad y la eterna ceguera del norte y del occidente. El martes por la mañana, mientras iba camino del trabajo escuchando la radio, RNE, escuché con atención una entrevista al secretario general de la FAO, Organización de las Naciones Unidades para la Agricultura y la Alimentación. El trayecto al/desde el trabajo es el único momento del día en el que puedo conectarme con el mundo real, apartado de pañales o discusiones absurdas fruto de un egoísmo difícil de solucionar.
Es más que probable que no tengáis mucho tiempo o no os apetezca dedicarle ocho minutos de vuestro tiempo a un tema que parece lejano. Pese a todo, os agradecería el esfuerzo de escuchar esas palabras, quizás por un día os sintáis mejores (o peores) personas y os planteéis ciertas cuestiones que os enriquecerán por dentro.
Hay dos afirmaciones que me afectaron especialmente: que cada 6 segundos muere un niño por hambre o que con el dinero que los gobiernos “inyectaron” a la banca privada se hubiese acabado con el hambre. Eso demuestra que estamos ciegos ante el mundo real y que no existe una verdadera voluntad de las autoridades de acabar con el problema que para ellos parece no serlo.
6 segundos, una vida; 6 segundos, una vida…
Como decía Jacques Difou: “Eso indica que el problema no es de falta de recursos, es un problema de prioridad del derecho a existir, a vivir, que es el derecho a la alimentación”. Es un problema de prioridades e intereses, sólo eso.
Ante la parálisis de los mandatarios, somos “los ciudadanos los únicos que podemos cambiar esta tendencia”.
No sé si os ha pasado a vosotros, pero en mi caso la nevera y la despensa están rebosantes de productos innecesarios o comprados por puro capricho. ¿Y? No lo sé, pero quizás haya llegado el momento de hacer algo, insignificante para la humanidad pero que podría ser muy importante para alguien que en estos momentos lo está pasado mal. Recordad que el gran desierto está formado por pequeños e insignificantes granitos de arena.
La cruda realidad
Domingo, eran 3:30 de la tarde pero me sentía como si fuesen las nueve de la noche. Llevaba demasiadas horas despierto, nueve horas y media. Necesitaba entretenerme y entretenerlo, todavía faltaba mucho tiempo para acostarme. Ahora llueve, ahora no llueve. Tomamos el autobús urbano número 5, hacía muchos años que no me subía. Me había provisto de un bote de fruta, dos baberos, dos cucharillas y una cantidad indeterminada de papel de cocina. ¿A dónde ir? Ni siquiera sabía por dónde circularíamos. Empezamos mal, no tenía cambio y el chófer me puso cara de no pasar por eso. Tuve suerte, le pregunté cuánto era (90 céntimos) y pude encontrar un par de monedas de 50 céntimos en mi bolsillo. Me pareció poco dinero, mis últimos recuerdos estaban en pesetas y, sin quererlo, había hecho una conversión rápida de céntimos por pesetas.
Nos bajamos en la calle General Pardiñas por miedo a no poder volver a tiempo. Las calles estaban casi vacías, los comercios cerrados y en las cafeterías sólo había un par de clientes solitarios. Unas cuantas manzanas vagando sin rumbo y me encontré con el hombre ¿rumano? que pide a la puerta de uno de los supermercados G. Sí, hizo como que no me veía, vestía de un modo bastante más arreglado y limpio que cuando se pasa horas de pie con un cartel en una mano y otra que extiende cuando tiene la suerte de recibir limosna. ¡Limosna!, ¡qué palabra tan ingrata! Creo haberlo visto otras veces en esta circunstancia pero, como esta vez tenía todo el tiempo del mundo, decidí seguirlo con la mirada intentando descubrir la verdad (¿?) sobre esa forma de vida que intenta captar a los clientes más inocentes, yo entre ellos. Lo seguí en la distancia unas manzanas más. No llevaba nada en las manos, caminaba con unas zapatillas nuevas y un chándal en dirección a la Alameda. Me parecía excesivo seguir más tiempo, más que nada por miedo a descubrir algo que no me gustaría.
No, no soy tan ingenuo como para pensar que tiene en su vida cotidiana el aspecto que presenta a la puerta del supermercado. María sabe que les doy dinero de vez en cuando (más veces de las que se imagina). El otro día pudo ver cómo parecía sucumbir ante las palabras cariñosas que otra mendigo que dirigía a Teo unas palabras cariñosas. No, no soy tan estúpido, de hecho, sólo decidí darle alguna moneda el día que dejó de hacerle gestos cariñosos a Teo, antes no tenía la menor duda que lo único que quería era hacerme caer. El día que desistió de pedirme y de sonreírle a Teo fue el primer día que le dejé algo. Desde entonces casi siempre lo hago.
Lo que realmente me preocupa no es que sus necesidades no sean tan grandes como quieren mostrarnos. No me inquieta en absoluto, aseguraría que sus necesidades son mayores que las mías y con eso es más que suficiente. Lo que realmente me causa temor es pensar que detrás de esos vagabundos hay una organización muy bien coordinada que se encarga de recaudar fondos extendiendo la mano a los/las bondadosos/as, a los ingenuos, a los que poseen un sentimiento de culpabilidad o a los que quieren lavar sus pecados. No sabría en qué grupo incluirme.
Ese mismo día, unos momentos después de desistir en mi persecución, pude localizar a otro “rumano” pidiendo en la calle. Me paré y observé de cerca cómo conversaba con otro compatriota sobre temas que parecían estar relacionados con ese hecho. A éste no era la primera vez que lo veía, sólo que esta vez me paré e intenté leer qué decía realmente el cartel que soportaba con ambas manos. La cartulina plastificada tenía fotos de su presunta familia y estaba escrita en letras mayúsculas con unas faltas de ortografía puestas de modo deliberado en lugares exageradamente llamativos. Seguí. En plena Praza Roja me encontré con otro mendigo que llevaba el mismo cartel con las mismas faltas de ortografía. Me entró cierto miedo al pensar que se trataba de un grupo perfectamente organizado que se situaba a diario en lugares estratégicamente situados. Le hice un comentario y me respondió que no “hablada español”.
No me molesta el cambio de indumentaria, en el CI hacen lo mismo para atraer al personal y nadie se rasga las vestiduras. Tampoco me molesta del todo la mentira piadosa que muchos de nosotros acatamos sin duda, por encima está la dignidad y la necesidad de sobrevivir de modo decoroso. Sólo me inquieta esa pequeña duda que prefiero apartar y siempre que alargo la mano me recorre el cuerpo.
(1) Depositamos la gelatina en agua fría para que se hidrate. Cuando se haya hidratado suficientemente, unos cinco minutos, la escurrimos y secamos con un paño.
La preparación es como hacer un merengue italiano, cociendo un caramelo y montando las claras con él. Al final irá la gelatina fundida y el licor.
Preparamos un jarabe con el agua y la glucosa (si la usamos), cuya cantidad de agua debe ser suficiente pero no excesiva. Cuanto más agua más tiempo necesitaremos para que alcance la temperatura adecuada (125-130 ºC). Ponemos el cazo al fuego a temperatura alta.
Mientras se hace el jarabe montamos las claras de huevo con un batidor eléctrico de varillas a velocidad media-alta. Cuando empiece a montarse y el jarabe haya alcanzado la temperatura deseada (1 minutos hirviendo y formando las burbujas típicas del caramelo), lo añadimos poco a poco a las claras en forma de hilo, mientras seguimos montando a alta velocidad. Batimos hasta conseguir un textura densa y brillante.
(2) Calentamos el licor en el microondas y fundimos la gelatina ya hidratada y secada con un paño en él, mezclando bien para que no se quede en el fondo. La gelatina ya hidratada también puede fundirse en el microondas sin necesidad de líquidos.
Sin dejar de batir, añadimos la mezcla de licor-gelatina y seguimos montado hasta que enfríe la mezcla, como si de un merengue se tratase.
(3) Con ayuda de un colador, espolvoreamos generosamente un molde de 20×20 cm2 con maicena y azúcar polvo a partes iguales. Esta mezcla facilitará retirarlo del molde y que reseque en exceso la superficie. Vertemos la masa sobre el molde y alisamos con una espátula. Por último, volvemos a espolvorear de igual modo.
Dejamos reposar unas cuantas horas (puede ser de un día para otro) hasta que haya ganado consistencia. Entonces, volteamos sobre la superficie de trabajo espolvoreada con azúcar y maicena. Cortamos a gusto.
Link original:Nubes al Grand Marnier
Un bocado suave y realmente delicioso. Os invito a probarlas.
PASTAS SABLÉS
Ingredientes:
Preparación:
Batir las yemas de huevo y separar un poco para pincelar las pastas antes de hornearlas.
En un bol, batir la mantequilla junto con el azúcar y las yemas. Añadir el resto de ingredientes e integrarlos batiendo de nuevo. Trabajar la masa en una mesa enharinada hasta conseguir una lámina de medio cm de grosor.
Cortar piezas con un cortapastas de la forma deseada. Pintarlas con yema de huevo mezclada con unas gotas de esencia de vainilla.
Hornear en horno precalentado a 150º unos 10 minutos.

Link original:PASTAS SABLÉS
Buscando fotos de hace años para hacer páginas de mis dos hijos mayores cuando eran pequeños, me encontré con esa foto de David. Es del año 99, era su primer día de colegio, no había ido nunca a guardería pero iba todos los días al colegio conmigo a llevar a su hermano mayor, así que, ahora que él también iba a ir al cole, estaba contento. Le hice esta foto en la puerta de casa, justo antes de salir hacia el colegio y puso esa cara de angelito que tiene, nada más verla no me pude resistir y la he scrapeado
Link original:Al cole
Deliciosos y perfectos para cualquier momento del día en el que se nos antoja algo dulce.
Ingredientes:
Preparación:
Precaliente el horno a 170º.
Batir la mantequilla ablandada previamente, junto con el azúcar. Añadir poco a poco la leche sin dejar de batir. Incorporar las avellanas picadas y mezclar de nuevo. Agregar los huevos, la harina y la levadura. Mezclar bien.
Llenar tres cuartas partes de los moldes. Hornear 10min (depende del tamaño de los moldes).
Link original:AVELLANITOS